Pasó hace unos meses en Betanzos donde un vecino se cargó la fachada de una casa medieval porque le salió de allí. Ahora ocurre en Oleiros, donde un oleirense hace lo mismo con un castro celta. En este país parece deporte nacional destruir, abandonar o dejar de conservar nuestro patrimonio.Esperemos que a este vecino con tan buenos "modales patrimoniales" la administración lo tenga muy en cuenta "en sus recetas".
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